Eduardo Verástegui me está llenando de piedritas el zapato y creo que mi calzado ya llegó a su límite.
Desde que el ex Kairo se reinventó en 2006 como actor y productor a través de la cinta Bella ha perdido el encanto y sencillez que conquistó a miles de chavitas durante su paso por el mundo musical en los 90.
Nada queda ya del alegre chico que cantaba "Dile que la amo" junto a Paul y Francisco, que también integraban Kairo. Tampoco vemos restos del simpático muchacho que interpretó a Thomas en Chasing Papi o el sexy gitano del video "Ain't it Funny", de Jennifer López.
Naranjas. Lalo se ha transformado en una especie de predicador que cree tener la verdad en la mano y se dedica a viajar por el mundo promoviendo una cinta que se estrenó en 2006 y cuyo máximo logro fue haber ganado el premio del público en el Festival de Cine de Toronto.
Se le llena la boca al decir que el propósito de Bella es limpiar la imagen del latino en Estados Unidos, que está muy orgulloso de haberla producido luego de no trabajar durante casi cuatro años porque todo lo que le ofrecían en Hollywood era "el mismo estereotipo negativo que ya no quería seguir alimentando, y sabía que a lo mejor el precio que iba a pagar iba a ser tan grande como no volver a trabajar más en esta carrera", dijo en una entrevista a Al Día en agosto de 2007.
Qué bonito. Pero no me convence. Y no me convence porque si de verdad quisiera producir un cine que "eleve, salve la dignidad de los latinos en los Estados Unidos", como declaró esta semana en Barcelona, estaría dando a conocer su mensaje a través de otras cintas.
En cambio, elige seguir exprimiendo el filme dirigido por Alejandro Monteverde y de paso imponer su agenda personal de creencias y valores, como su rechazo al aborto y su oposición al matrimonio entre homosexuales.
En cuanto a su crítica a Hollywood, a leguas se ve que no ha puesto atención al trabajo que otros latinos están realizando en TV y cine, y que nada tienen que ver con el "típico ladrón, rapero o mujeriego", que asegura son los únicos papeles que les ofrecen a los hispanos. Y si no me cree, que vea a Carlos Ponce en "Lipstick Jungle", a Víctor Rasuk en Stop-Loss o a Michael Peña en Lions for Lambs y Traffic.
Lalo, hazle un favor a todas tus admiradoras y retoma tu carrera como la conocíamos. Estoy segura que más de una agradecerá que nos dejes ver de nuevo tu bronceado abdomen de lavadero.
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